JULIÉN POGGIOLI

JulienFormo parte de este proyecto para pasar un buen rato con mis colegas y encontrar un montón de gente muy maja. En fin, compartir momentos mágicos con personas que seguramente no habría encontrado sin este proyecto.

¿Qué si ha cambiado algo en mi vida? La verdad es que unas cuantas cosas.

1- Hacer parte de un proyecto comunitario y sentirse parte de un todo que aporta felicidad a gente que no conocemos (la sonrisa de la gente por la calle durante los carnavales de Santa Cruz y el Festival MUECA es algo que te hace sentir útil, lo veo como una forma de participación ciudadana).

2- He encontrada un modo de descargar los nervios acumulados durante la semana.

3- Me he enterado que con un poco de práctica puedo conseguir bailar (más o menos) y quitarme la escoba que tengo en el c…..

4- Mi novia pasa su tiempo hablándome de batucada y se pone súper nerviosa los martes por la tarde para no llegar con retraso al ensayo.

Aprender, descubrir, encontrar.

Con 200 tambores conseguiríamos mucha felicidad, para nosotros y el callejero que nos escuchara tocar.

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ERIKA GONZÁLEZ MÉNDEZ

ErikaColgarme el tambor y empuñar las mazas es para mí un momento de “recarga de pilas”, no solo percibo la energía positiva del grupo sino que, tocando, creo que también la transmito. Se me dibuja una sonrisa, que va apareciendo en todo y todos los que tocan y escuchan, así que es un rato de felicidad, diversión y sobre todo de aprendizaje continuo. Además me sirve también como terapia de desconexión de todo lo cotidiano y para saber donde están algunos de mis límites (físicos, de aprendizaje, sociales…) y rebasarlos.

Formo parte de este proyecto porque desde la primera vez que tomé contacto con el grupo (en mi caso con las clases del Bloko) todos (desde los más nuevos a los de siempre) me han integrado de forma que sin quererlo eres parte de todo lo que se hace. Siempre eres partícipe ya sea escuchando los logros que se van llevando a cabo o poniendo el granito de arena en cada ensayo, conversación y actuación. Y sigo formando parte, porque es un proyecto abierto en el que cabe todo el mundo y se aceptan todas las ideas posibles con una sonrisa y con pasión por sacarlo todo adelante.

¿Qué si ha cambiado algo en mi vida?  Si, aunque no sabría explicarlo específicamente. Me han hecho ver que con trabajos concretos y sin grandes aportaciones económicas o intereses personalizados, se pueden cambiar trocitos del mundo, creo que eso poco a poco puede cambiar nuestra actual y desigual manera de vivir.

No sé qué pasó!!! pero estoy enganchada! Antepongo los ensayos a otras cosas que también me gusta hacer, me pongo el tambor y parece que todo fluye, como si siempre hubiera estado ahí, algo ancestral… no sé… me encantan esos ratitos que compartimos y aprender de cada componente que es tan diferente de los otros que a veces parece mentira que funcionemos como grupo. Destacaría que siendo un grupo tan diverso se consiga ensamblar todas las piezas y que salga todo siempre tan bien y con tantas ganas, ilusión y energía. Parece que nunca nadie se cansa!!!

Creo que basándome en lo que ya han hecho y parecía casi imposible (como es el caso de Lamu, Dautaka, Cabo Verde, varios talleres simultáneos…) se puede hacer casi cualquier cosa y en cualquier parte del mundo; pero centrándome en estas islitas perdidas en el Atlántico, creo que esos 200 tambores pueden ser una valiosa herramienta para reintegrar y dar una función importante a niños y adolescentes de casas de acogida o tratar de avivar la llama y dar más vidilla a centros de mayores. ¡¡También podríamos hacer una balsa (como los tambores flotan) y montar un espectáculo acuático ;)!! Jejeje

ALFONSO ACERO CABALLERO

AlfonsoTocar el tambor es liberarse con una sonrisa puesta.

Formo parte de este proyecto porque comparto los valores e ideas.

¿Si ha cambiado algo en mi vida? Los momentos vividos. Hasta ahora de recordar por tiempo que pase.

Destaco la relación interpersonal con complicidad entre gente desconocida hasta ahora.

¿Qué conseguiríamos con 200 tambores? 200 alegrías más.

PAULA RAVELO

PaulaTocar el tambor es para mí es mi método de desconexión, me sumerjo en el sonido y melodías del Bloko y no pienso en nada más sino en que cada vez suene mejor!!!

¿Qué si ha cambiado algo en mi vida? Por supuesto, yo empecé con esto al quedarme sin trabajo y gracias a la maravillosa convivencia que tenemos, tengo una segunda familia, y he conseguido trabajo con uno de mis compañeros y yo me siento mucho mejor conmigo misma, me estoy escuchando y enriqueciéndome con conocimientos de personas muy diferentes a mí.

Yo aluciné cuando fue el Festival Mueca, yo llevaba en el Bloko 2 meses y me llevaron!!! El darnos la oportunidad de participar en eventos sin ser profesionales es maravilloso, te motiva porque al final, lo que importa es disfrutar del tambor y de la experiencia.

¿Qué podríamos conseguir con 200 tambores? Pues tener la oportunidad de enseñarles a más personas esta experiencia que es indescriptible. Que siga creciendo la familia!!!

MARIAN GARCÍA

MarianCada vez que voy a un ensayo o a una actuación veo caras de alegría, se crea mucha energía positiva que me hace desconectar de los problemas, ver la vida desde otro punto de vista y vivir con más ilusión, alegría y positivismo.

Para mí el sonido de los tambores y los ritmos que tocamos son un lenguaje universal que une a las personas independientemente de su idioma, clase social, nacionalidad, raza, etc. Con este proyecto podemos comunicarnos, sentir, colaborar, aprender a escucharnos y a convivir.

En el Bloko se acepta a todos y todas, solo es necesario buen rollo, y si no lo tienes, se te contagia J

Contar con 200 tambores más nos ayudaría a aumentar el grupo, llegar a más personas, retumbar la isla y que se nos escuche muy lejos y muy alto.

MÓNICA MELENDO JIMENO

MónicaTocar el tambor es una conexión del corazón con el espíritu de la tierra.

Formo parte de este proyecto porque me dieron la oportunidad de hacer algo que había querido hacer toda la vida, y al mismo tiempo colaborar con un proyecto en el que creo firmemente.

¿Qué si ha cambiado algo en mi vida?  Totalmente, considero que tengo una familia a la que me une una pasión y una causa en común.

Del Bloko destaco la cohesión entre sus miembros, que se extiende más allá de los ensayos, a pesar de lo diferentes que somos entre nosotros.

Con 200 tambores conseguiríamos crecer.

EVELYN HERNÁNDEZ CANO

EvelynTocar un tambor para mí significa que el tiempo, el estrés, las miradas tristes y vacías, los cuerpos sin energía etc., queden ajenos a mí durante ese momento. Las manos se mueven solas, el cuerpo salta y baila al ritmo de los brazos, la sonrisa es tan grande que abarca las dimensiones de un abrazo y el brillo de los ojos solo es comparable con los destellos del sol sobre el mar. La música psicológicamente, nos ayuda a superar las penas y a llenarnos de alegría, a volar sin necesidad de despegar los pies del suelo y mucho más cuando la creas tú y un conjunto de personas maravillosas que comparten como mínimo, el amor que tú sientes por este arte, que es lo máximo. Tocar un tambor para mi es entrar en un transe de energía y buena vibra.

Formo parte de este proyecto gracias a una compañera del Bloko. Puesto que en cualquier lugar que hubiese una batucada, ahí estaba yo en primera fila bailando y sintiendo los tambores. Aparte de por la gran familia que me acogió desde el primer día con los brazos abiertos y sonrisas que brillaban en sus caras.

Han cambiado muchas cosas en mi vida, me he dado cuenta de que un colectivo puede organizarse de forma independiente, auto-gestionarse y salir adelante, pero lo que más ha cambiado ha sido un concepto de relación interpersonal, y os la voy a contar. Desde mi forma de entender las relaciones, para que dos personas empiecen a entablar una conexión tienen que pararse, hablar, tocarse, conocerse, etc… En Bloko, en la actuación del Festival Mueca tuve una compañera de replique con la cual conecté de una forma maravillosa, todas esas conversaciones que yo suponía que tenía que tener, las tuvimos con las miradas, la misma escena se repitió al día siguiente en casa de Unai, y al terminar de tocar nos dimos un abrazo y comenzamos a hablar como si llevásemos años siendo amigas y supiéramos cosas la una de la otra que nadie sabe. Fui consciente de ello cuando alguien nos vio, y nos dijo -“¿Desde cuándo os conocéis?”, y nuestra respuesta fue -“Desde ayer, y ahora que lo dices, ¿Cómo te llamas?”. Comprendí que la música nos había conectado de una manera la cual nunca había sentido… y eso, aunque parezca una tontería me hizo crecer como persona.

Lo que más destacaría del Bloko es la buena vibra que se respira, no hay peleas, piques o malos rollos, todo lo contrario, siempre nos recibimos los unos a los otros con abrazos y besos, compartimos nuestra agua, nuestras cervezas, comidas, tambores, rodilleras, todo para que los compañeros estén cómodos, y eso, se agradece.

Con 200 tambores podríamos concienciar a la gente de que todo lo que sentimos, se puede sentir, ya que creo que esto no se consigue a la vuelta de la esquina, y mucha gente lo ignora. Creo que podríamos pintar con música todo el aire de Tenerife y hacer un dibujo creado con nuestro amor; que respirar sería la mejor forma de ser feliz y sonreír a la vida.

Muchas gracias por todo lo que me habéis aportado, espero con todo mi corazón que esta gran familia siga creciendo, como crecen las hierbitas que brotan alrededor de las aguas de un río. Os deseo lo mejor del mundo y nos volveremos a ver muy pronto.

FRAN GARCÍA BELLO

FranPara mí tocar el tambor representa la conexión con la música y ha sido mi primer contacto con un instrumento musical a este nivel. La descarga y carga de energía es fantástica.

La verdad es que formo parte de este proyecto porque fue una promesa que le hice a mi hija Lucia.

Hace tres años, en el Carnaval de día, íbamos por la calle San José y una batucada iba tocando.  Nos gusto tanto y lo pasamos tan bien bailando, que le prometí que algún día tocaríamos en una los dos. Y hace un año de casualidad, conocí a Unai y le propuse que se viniera al Porís a montarla grandeee … y aquí estamos. La verdad es que después de conocerlo y conocer su proyecto y a las personas que forman parte de él, me siento muy orgulloso de formar parte de esto y aportar mi granito de arena y mi dislexia tocando y bailando .. jajaja!!!

¿Si ha cambiado algo en mi vida? Ha cambiado mi vida!!!

Del Bloko destaco la conexión entre todos, el buen ambiente y la alegría que desprendemos.

Con 200 tambores conseguiríamos armarla bien gorda y que este proyecto siga hasta el infinito y más allá.

NOELIA VARIETTI

NOELIA VARIETTITocar el tambor significa un momento de desconexión de las preocupaciones del día a día y al mismo tiempo una conexión con uno mismo y con un grupo de personas maravillosas, se podría decir que es la mejor terapia!

Bloko del Valle nos ha dado la oportunidad de compartir y formar parte de un gran proyecto.

Es una experiencia muy enriquecedora en todos los sentidos y un gran ejemplo de cómo con ganas, mucho amor y pasión todo es posible.