MÓNICA MELENDO JIMENO

MónicaTocar el tambor es una conexión del corazón con el espíritu de la tierra.

Formo parte de este proyecto porque me dieron la oportunidad de hacer algo que había querido hacer toda la vida, y al mismo tiempo colaborar con un proyecto en el que creo firmemente.

¿Qué si ha cambiado algo en mi vida?  Totalmente, considero que tengo una familia a la que me une una pasión y una causa en común.

Del Bloko destaco la cohesión entre sus miembros, que se extiende más allá de los ensayos, a pesar de lo diferentes que somos entre nosotros.

Con 200 tambores conseguiríamos crecer.

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EVELYN HERNÁNDEZ CANO

EvelynTocar un tambor para mí significa que el tiempo, el estrés, las miradas tristes y vacías, los cuerpos sin energía etc., queden ajenos a mí durante ese momento. Las manos se mueven solas, el cuerpo salta y baila al ritmo de los brazos, la sonrisa es tan grande que abarca las dimensiones de un abrazo y el brillo de los ojos solo es comparable con los destellos del sol sobre el mar. La música psicológicamente, nos ayuda a superar las penas y a llenarnos de alegría, a volar sin necesidad de despegar los pies del suelo y mucho más cuando la creas tú y un conjunto de personas maravillosas que comparten como mínimo, el amor que tú sientes por este arte, que es lo máximo. Tocar un tambor para mi es entrar en un transe de energía y buena vibra.

Formo parte de este proyecto gracias a una compañera del Bloko. Puesto que en cualquier lugar que hubiese una batucada, ahí estaba yo en primera fila bailando y sintiendo los tambores. Aparte de por la gran familia que me acogió desde el primer día con los brazos abiertos y sonrisas que brillaban en sus caras.

Han cambiado muchas cosas en mi vida, me he dado cuenta de que un colectivo puede organizarse de forma independiente, auto-gestionarse y salir adelante, pero lo que más ha cambiado ha sido un concepto de relación interpersonal, y os la voy a contar. Desde mi forma de entender las relaciones, para que dos personas empiecen a entablar una conexión tienen que pararse, hablar, tocarse, conocerse, etc… En Bloko, en la actuación del Festival Mueca tuve una compañera de replique con la cual conecté de una forma maravillosa, todas esas conversaciones que yo suponía que tenía que tener, las tuvimos con las miradas, la misma escena se repitió al día siguiente en casa de Unai, y al terminar de tocar nos dimos un abrazo y comenzamos a hablar como si llevásemos años siendo amigas y supiéramos cosas la una de la otra que nadie sabe. Fui consciente de ello cuando alguien nos vio, y nos dijo -“¿Desde cuándo os conocéis?”, y nuestra respuesta fue -“Desde ayer, y ahora que lo dices, ¿Cómo te llamas?”. Comprendí que la música nos había conectado de una manera la cual nunca había sentido… y eso, aunque parezca una tontería me hizo crecer como persona.

Lo que más destacaría del Bloko es la buena vibra que se respira, no hay peleas, piques o malos rollos, todo lo contrario, siempre nos recibimos los unos a los otros con abrazos y besos, compartimos nuestra agua, nuestras cervezas, comidas, tambores, rodilleras, todo para que los compañeros estén cómodos, y eso, se agradece.

Con 200 tambores podríamos concienciar a la gente de que todo lo que sentimos, se puede sentir, ya que creo que esto no se consigue a la vuelta de la esquina, y mucha gente lo ignora. Creo que podríamos pintar con música todo el aire de Tenerife y hacer un dibujo creado con nuestro amor; que respirar sería la mejor forma de ser feliz y sonreír a la vida.

Muchas gracias por todo lo que me habéis aportado, espero con todo mi corazón que esta gran familia siga creciendo, como crecen las hierbitas que brotan alrededor de las aguas de un río. Os deseo lo mejor del mundo y nos volveremos a ver muy pronto.

FRAN GARCÍA BELLO

FranPara mí tocar el tambor representa la conexión con la música y ha sido mi primer contacto con un instrumento musical a este nivel. La descarga y carga de energía es fantástica.

La verdad es que formo parte de este proyecto porque fue una promesa que le hice a mi hija Lucia.

Hace tres años, en el Carnaval de día, íbamos por la calle San José y una batucada iba tocando.  Nos gusto tanto y lo pasamos tan bien bailando, que le prometí que algún día tocaríamos en una los dos. Y hace un año de casualidad, conocí a Unai y le propuse que se viniera al Porís a montarla grandeee … y aquí estamos. La verdad es que después de conocerlo y conocer su proyecto y a las personas que forman parte de él, me siento muy orgulloso de formar parte de esto y aportar mi granito de arena y mi dislexia tocando y bailando .. jajaja!!!

¿Si ha cambiado algo en mi vida? Ha cambiado mi vida!!!

Del Bloko destaco la conexión entre todos, el buen ambiente y la alegría que desprendemos.

Con 200 tambores conseguiríamos armarla bien gorda y que este proyecto siga hasta el infinito y más allá.

NOELIA VARIETTI

NOELIA VARIETTITocar el tambor significa un momento de desconexión de las preocupaciones del día a día y al mismo tiempo una conexión con uno mismo y con un grupo de personas maravillosas, se podría decir que es la mejor terapia!

Bloko del Valle nos ha dado la oportunidad de compartir y formar parte de un gran proyecto.

Es una experiencia muy enriquecedora en todos los sentidos y un gran ejemplo de cómo con ganas, mucho amor y pasión todo es posible.

RICHARD QUINTERO

RichardTocar el tambor es una forma de comunicarme con el mundo y es un lenguaje universal. Su sonido y vibración nos une, nos hermana.
Formo parte de “Tambores para la Convivencia” porque te hace sentir que formas parte de un proyecto precioso de un futuro mejor, que el mundo se puede cambiar con un poquito de todos.

Mi vida no ha cambiado, pero sí le ha dado un sentido a mi forma de vivirla y encontrar esas respuestas que no encontraba y ver que somos muchos que sentimos la vida así, como una fuente de amor inagotable y creer aun mas en el ser humano.

Destacaría la humanidad, compañerismo, amor, implicación y que todos somos válidos.

200 es sólo un número, porque ya llegamos a muchísimos más. Seriamente pienso que hemos comenzado un cambio. Hay tantas ganas, tanta energía, que se convertirá en una pandemia rica rica.

ALMUDENA MUÑOZ ALONSO

AlmudenaTocar el tambor para mí es usar una comunicación diferente. Aprender a tocar el tambor es como aprender un idioma nuevo, otra forma de comunicación con la que además se puede crear, inventar, fluir…

Lo más grande del Bloko es la gran familia que es, en la que cada uno ofrece lo mejor de su esencia para que todo suene bien y crear momentos mágicos con los tambores, y sin ellos…. gente auténtica haciendo algo que les apasiona.

Con 200 tambores se puede conseguir poner a 200 personas en la misma frecuencia y vibración!!! Ufff, que suenen los tambores!!!

MANUEL JUAN ARECHEVALETA HERNÁNDEZ

ManuelEl grupo lo integramos gente de lo más variopinta, de diferentes edades, ideas y formas de vida, y aún así formamos un auténtico Bloko. No hay prejuicios, no hay individualidades y nadie es mejor o peor porque tenga más o menos talento para tocar el tambor o bailar. Y eso es algo que se nota en los ensayos y en las actuaciones. Está claro que nos unen las ganas de aprender, de divertirnos y de poder colaborar en un proyecto social.

Ojalá llegáramos a 200 tambores para que más gente pudiera disfrutar de esto que a nosotros nos hace felices.

FERNANDO MORA NAVARRO

FernandoTocar el tambor representa para mí un reto.

Formo parte de “Tambores para la Convivencia” porque cuando conocí el proyecto de Kenia – Lamu  me encantó, y formar parte de este grupo me ha ayudado a sensibilizarme más.

¿Si ha cambiado algo en mi vida? De momento no necesariamente, porque llevo poco tiempo.

Lo que destaco en el grupo es la gente.

200 tambores pueden ayudar a la sociedad a ser más sensible, tolerante,…

Con SÚMA+T a los 200 Tambores para la Convivencia queremos poder mantener y ampliar nuestros proyectos en Tenerife y Euskadi y que sean éstos los que nos proporcionen base económica suficiente para seguir trabajando en nuestros proyectos solidarios en Kenia y Cabo Verde y otros que podamos seguir sumando. Para ello necesitamos sumar 100 tambores más a los 100 con los que ya trabajamos en Bloko del Valle

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GIORGIA LORENZZETTI

GiorgiaTocar el tambor representa la posibilidad de fluir con los demás y conmigo misma también. Es felicidad, plenitud, autoconocimiento y socialización.

Formo parte de este proyecto porque siento que la música nos une más allá de los kilómetros o de las diferencias culturales.

He encontrado una nueva familia: motivación para desafiarme y conectar con otras personas.

Destaco la buena onda, la pasión y dedicación…un sueño hecho realidad.

Con 200 tambores conseguiríamos por un lado, más medios para seguir apoyando las actividades en Kenia y Cabo Verde y, por otro, nuevos miembros para nuestra gran familia 🙂